Utilidades - 22 de julio, 2019

Sobrevivir al jefe millennial

Hace veinte años, ver a una persona joven dirigir, mandar o contratar a otras más mayores era muy inusual e incluso llegaba a estar mal visto. Sin embargo, en la actualidad es bastante común encontrarse empresas con directores de una generación moderna y con empleados que llevan más tiempo trabajando que los propios jefes.

Son los denominados millennials, personas que llegaron a su etapa adulta después del año 2000, con el cambio de siglo. Según algunos estudios, son los nacidos entre 1981 y 1999, aunque otros organismos prefieren dejarlo en 1993. Se plantea como la generación más
conocida y la más criticada de todas. Es completamente diferente a las pasadas. Se constituye como una generación digital, hiperconectada y con grandes valores sociales y éticos. Y la mayoría muy preparada y emprendedora, con altos niveles de estudios, o al menos casi todos con preparación de grado superior. De ahí que puedan llegar a ocupar altos cargos en las empresas.

 


¿Qué se puede hacer ante esto?


Los expertos creen que el empleado mayor y el jefe joven son responsables a partes iguales de que funcione la relación laboral dentro de la organización. El superior de menos edad no puede tirar solo de autoridad, y la experiencia de sus empleados mayores nunca debe ser
considerada como una amenaza, porque lo lógico es que sea un factor enriquecedor. El entendimiento y la buena comunicación entre ambos es crucial. Aunque se tenga más años de experiencia que el nuevo jefe, los empleados veteranos deben ponerse en la piel de su superior y entender las prioridades, agenda, lenguaje, forma de trabajar y actuar, etc. que
tenga el jefe millennial. Si ha llegado hasta ese puesto será porque se lo habrá merecido, tendrá una buena formación y será experto en materia de las nuevas tendencias digitales.


Lo importante es valorar la contribución real del jefe, independientemente de cuántos años tenga. Uno debe percibir que su superior aporta valores diferenciales que él no tiene, más allá de la juventud. Además, no podemos olvidar que el profesional de mayor edad puede ayudar al jefe millennial a ser mejor en su campo, e instruirlo como si fuese una especie de mentor.

 


Mostrar siempre un respeto por los colaboradores de mayor edad es una máxima que los expertos recomiendan seguir, sabiendo que hay una brecha de la que nadie es culpable. Igualmente, el subordinado también debe tener siempre un mínimo respeto, no preguntar de más y no olvidar que no deja de ser el jefe y por consiguiente tiene una responsabilidad y
autoridad que debe imponer, aunque el jefe nunca debe llegar a traspasar la falta de humildad y mostrarse demasiado arrogante.


Por otro lado, se recomienda tener buenas conversaciones entre el jefe y los empleados. El jefe millennial tiene que intentar entender qué es lo que preocupa a sus empleados. Y para los empleados puede ser bueno que se sientan escuchados por su jefe. No se debe insistir en cómo funcionaban las cosas antes de su llegada, eso no gusta. Además,
los departamentos liderados por profesionales jóvenes tienden a poner en práctica nuevas técnicas de trabajo, son flexibles a la hora de afrontar múltiples tareas y aportan más a la empresa desde el punto de vista de la digitalización. La mejor manera de sobrevivir a un jefe millennial viene en el respeto mutuo. Nada mejor que llevar a cabo una retroalimentación e intentar ponerse en la piel del otro. De esa manera seguro que la relación se afianza un poco más y no es tan tensa.


 

Ver también:

“TaalentHunting o ganar dinero por recomendar ofertas de trabajo”

“Mireia García y el mundo de los recursos humanos”

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